¿POR QUÉ BAILAMOS? Esto me he estado preguntando estas semanas… ¿Por qué bailo? En estos días de quietud, de parada moralmente obligatoria, estos días en los que vivir entre cuatro paredes se ha convertido en una costumbre, bailar se ha convertido en la máxima expresión de libertad y en una explosión de creatividad. Bailar me da la libertad para moverme y libertad para mi mente. Mientras bailo sueño, viajo y siento, me muevo al ritmo del mundo, habito y deshabito mi cuerpo para elevar y llevar mi alma a lugares en los que nunca he estado.

La música y el movimiento me lleva a emociones que escapan del confinamiento y de los límites de mi piel, pasando por todas ellas a la vez, en muchas ocasiones: tristeza, dolor, melancolía, miedo, felicidad, euforia, amor, alegría… Todas ellas necesarias para aprender, aprender de mí y reconocerme en cada una de ellas.

Bailar es una cura al encierro, es cultura y es una necesidad. Bailar es soñar con los pies, con las manos, con el alma, con cada poro de mi esencia…

Como decía el filósofo Nietzsche, “solo creería en un Dios que supiera bailar” y yo todos estos días… he rezado con ÉL, le he contado todo a Él, he llorado y he reído con Él y Él… ha bailado conmigo.

¿Te has preguntado por qué bailas tú?

Para mis queridas alumnas:

Este curso terminará de una forma extraña y no nos veremos subidas en el escenario, con vuestros preciosos trajes, bailando nuestra trabajada coreografía… Pero sé que aún con estos acontecimientos no vais a dar un paso atrás. Os conozco y sois unas guerreras valientes, lleváis el movimiento dentro y ya habéis experimentado que el movimiento nos hace sentir libres. Incluso las más pequeñas, de manera inconsciente, lo saben. Y son las que más nos lo enseñan porque no tienen ese sentimiento de vergüenza que aparece cuando somos más mayores y tenemos que romperlo. Ya lo habéis hecho y sabéis que eso nos ayuda a expresar muchas emociones que nos hacen sentir prisioneras, como en esta cuarentena. Bailar nos hace desprendernos de ellas, aprendiendo del pasado, estando en el presente y soñando con el mañana en esa coreografía maravillosa que es la VIDA.

Yo os seguiré enseñando la técnica que, junto con vuestras ganas y pasión, os hacen únicas, maravillosas y perfectas. ¡No lo olvidéis! ¡Os echo de menos!

El mundo volverá a moverse lleno más, si cabe, de esperanzas, sueños e ilusiones. Y nosotras con él. Pronto volveremos a bailar juntas.

Elena G. San Gregorio.

San Luis de los Franceses, Colegio Francés en Madrid